Gerardo, mi mejor amigo, me invito a tomar un café. Se suponía que me pasaría a recoger a las 3:00 p.m. la
verdad es que a pesar de que es mi amigo, estoy enamorada de él desde el kínder, solo que él no lo sabe, no he querido decírselo para no arruinar nuestra amistad. En fin... trato de ser
lo más discreta posible y hasta ahora no se ha dado cuenta... creo.
-Mamá luego vengo, voy
con Gera.
-Está bien hija con cuidado -me contestó- Oye, no se te olvide que hoy te traen el libro del señor ese… ya sabes, aquí en París no siempre se da la puntualidad y es mejor estar seguros de cuál es la fecha en la que dijeron que te lo iban a traer. Por cierto... ¿cómo dices que se llama?
- Jajaja ah, si, de Hemingway, sí no se me olvida. Lo recoges por mi ¿sí? Ah, y me saludas a mi papá. Te quiero. Adiós.
-Está bien hija con cuidado -me contestó- Oye, no se te olvide que hoy te traen el libro del señor ese… ya sabes, aquí en París no siempre se da la puntualidad y es mejor estar seguros de cuál es la fecha en la que dijeron que te lo iban a traer. Por cierto... ¿cómo dices que se llama?
- Jajaja ah, si, de Hemingway, sí no se me olvida. Lo recoges por mi ¿sí? Ah, y me saludas a mi papá. Te quiero. Adiós.
-Hola Gera. ¿Cómo
estás?
- Hola Enia. -me dijo- Bien jeje. Y... ¿A dónde quieres ir?
-Bueno, pues...¿No se supone que tú me invitaste? Tú debes saber a dónde llevarme ¿no?
-Mmm... Tiene razón, señorita. Mmm...Ya se a donde la llevare.
- Bueno. Y... ¿que estamos esperando? jejeje.
Durante todo el trayecto, le estuve contando acerca de todo lo que hice durante las clases, y el me escuchaba con atención. A lo mejor, esa es una de las cosas, por las que Gerardo me gusta tanto.
- Hola Enia. -me dijo- Bien jeje. Y... ¿A dónde quieres ir?
-Bueno, pues...¿No se supone que tú me invitaste? Tú debes saber a dónde llevarme ¿no?
-Mmm... Tiene razón, señorita. Mmm...Ya se a donde la llevare.
- Bueno. Y... ¿que estamos esperando? jejeje.
Durante todo el trayecto, le estuve contando acerca de todo lo que hice durante las clases, y el me escuchaba con atención. A lo mejor, esa es una de las cosas, por las que Gerardo me gusta tanto.
-Oye, ¿Hoy te
llegaba tu libro de Hemingway, verdad? -me pregunto-
-Jejeje, sí. Estoy súper emocionada. Me encanta Hemingway. Y ya espere suficiente para que me traigan el libro, y no pienso esperar más ¿Por qué?
-No, por nada, solo era curiosidad. O mira ya llegamos
-Wow. Que hermoso lugar. Nunca había venido a esta parte de París, aunque...¿No te parece un poco elegante?
-Jajaja. Si quieres, podemos sentarnos, aquí afuera, ya sabes para que no te sientas incomoda. -me propuso.
-Jejeje, sí. Estoy súper emocionada. Me encanta Hemingway. Y ya espere suficiente para que me traigan el libro, y no pienso esperar más ¿Por qué?
-No, por nada, solo era curiosidad. O mira ya llegamos
-Wow. Que hermoso lugar. Nunca había venido a esta parte de París, aunque...¿No te parece un poco elegante?
-Jajaja. Si quieres, podemos sentarnos, aquí afuera, ya sabes para que no te sientas incomoda. -me propuso.
En fin. Gera y yo, nos sentamos a fuera y estuvimos platicando durante un buen rato, hasta que...
-Disculpe madame, ¿Puedo quedarme aquí?-me pregunto alguien detrás de mi. Cuando voltee, el señor se me hizo reconocido de alguna parte, entonces empece a recordar de donde y me sorprendí al instante-
–Hemingway. -Se presentó, él. Dirigiéndonos a Gera y a mi el saludo-
- Gerardo- le responde mi amigo-
–Disculpe. Si es usted Hemingway, ¿No se supone que se quedo en el siglo XX? -Pregunte- En el ensayo que hice acerca de Hemingway, sabia que era muy guapo, pero jamas llegue a imaginar cuanto. Ademas es muy elegante y formal.
-Primero. No me hables de usted, háblame de tú.
Segunda.
Si, así es, pero no sé cómo llegue hasta aquí.
Y Tercera. Si supiera como llegue, no me molestaría quedarme un rato más con usted. Por cierto, ¿cual es su nombre? -me preguntó-
-Jeje. Lo siento. Me llamó Enia -me presento. Al mismo tiempo en el que le sonrió-
-¡Enia! -dice mi nombre en voz alta, como si quisiera sentir cada una de las letras-
-Gracias. Oye ¿me puedo tomar una foto contigo?
-Claro, ¿por qué no?
-Disculpe madame, ¿Puedo quedarme aquí?-me pregunto alguien detrás de mi. Cuando voltee, el señor se me hizo reconocido de alguna parte, entonces empece a recordar de donde y me sorprendí al instante-
–Hemingway. -Se presentó, él. Dirigiéndonos a Gera y a mi el saludo-
- Gerardo- le responde mi amigo-
–Disculpe. Si es usted Hemingway, ¿No se supone que se quedo en el siglo XX? -Pregunte- En el ensayo que hice acerca de Hemingway, sabia que era muy guapo, pero jamas llegue a imaginar cuanto. Ademas es muy elegante y formal.
-Primero. No me hables de usted, háblame de tú.
Segunda.
Si, así es, pero no sé cómo llegue hasta aquí.
Y Tercera. Si supiera como llegue, no me molestaría quedarme un rato más con usted. Por cierto, ¿cual es su nombre? -me preguntó-
-Jeje. Lo siento. Me llamó Enia -me presento. Al mismo tiempo en el que le sonrió-
-¡Enia! -dice mi nombre en voz alta, como si quisiera sentir cada una de las letras-
-Gracias. Oye ¿me puedo tomar una foto contigo?
-Claro, ¿por qué no?
-Enia. ¿podemos
hablar?- me dijo Gerardo haciéndome señales de hablar a solas.
–Claro. -le contesto-
Ya estando lejos de Hemingway. Oí que Gera me dijo:
-Oye, no se puede quedar aquí. Osea, solo ve, ya te esta coqueteando, y tu que vas y le pides una foto.
-Si lo sé, sabía que en su tiempo era un seductor pero jamás imagine cuanto. Y la foto en que te molesta, sabes que me encanta Hemingway y no por una foto quiere decir que me voy a casar con él ¿sabes? Por el amor de Dios. Y es más, él no se quiere ir.
-Ya te diste cuenta que tan seductor puede llegar a ser. Y no me refería a que te cases con él, si no a que... tenemos que hacer que se valla ¿OK?
- ¡Uy!, ¿Pero a ti que mosca te pico ahora, eh? Tranquilo solo hay que tratarlo, se amable ¿si? Gera... no entiendo tu actitud, tú no eres así.
Caminamos juntos hacia la mesa en la que estábamos sentados y si, ahí seguía Hemingway. Para ser sincera no se que es lo que le molesta a Gerardo de Hemingway. Si Hemingway es una de las pocas personas más sabias que conozcó, de las más realistas y de las más objetivas, por cierto. No voy a desperdiciar ni un solo momento, solo porque a Gerardo no le caiga bien. ¡Por favor!
-¿Y, qué? ¿tu amigo ya te convenció para que me lleven de vuelta a mi época?
-Eh...Oye me gustaría saber un poco más de tu vida.
No se, me llamas mucho la atención y la verdad es que te admiro mucho, te gustaría... platicar me acerca de ¿Cómo es tu vida?
-Aja. Pues es lo de siempre: Alcohol, mujeres, decepciones, tragedias, amores, dolor, etc. La verdad es que te agradezco que me admires demasiado.
–Wow y se podría saber, ¿Qué escribes ahora?
-es fascinante poder hablar con un escritor tan importante del siglo XX. Jamas imagine hablar con el escritor que me llena de tanta inspiración.
-Disculpa.
Pero no me gusta compartir acerca de mis historias, hasta que ya halla terminado de escribirlas. Ademas no a cualquiera se las enseño.
-Lo siento. -Oh por el amor de Dios, que vergüenza. Y... lo peor, es que fué´con Hemingway-
-Tranquila. Me vas a seguir preguntando acerca de mi vida o que se te pasa por la cabeza.
- Lo siento creía que te incomodaba…
-Yo sí quiero preguntarte algo- dijo Gerardo- solo rezo por que no valla a preguntar algo incomodo.
–Valla, hasta que al fin te dignas a dirigirme la palabra. Bien, pregunta lo que quieras.
-¿Cómo fue tu infancia?-
Hemingway lo miro con una sonrisa malévola. -Un asco. Que te puedo decir fui el más pequeño de los hijos pero el primer varón de Clarence y Grace Hemingway. Nos fuimos a vivir con mi abuelo el padre de mi madre, con el tiempo empecé a odiar mi nombre no se, quería usar la lógica de llamarme Ernesto y no Ernest. Luego de todo ese berrinche nos mudamos hacia una casa de siete habitaciones en un, barrio respetable con estudio de música para mi madre y consultorio médico para mi padre. Luego de un tiempo cuando ya era adulto empecé a sentir un sentimiento más profundo del que ya sentía de pequeño por mi madre, ese era el Odio.
- ¡Que duro!- dice Gerardo mientras yo lo miro con una mirada de desaprobación-
-Jajaja parece duro pero no lo es. ¿sabes lo que sí es duro realmente? Duro, es sentir algo por alguien y no expresarlo, mientras la verdad te carcome por dentro, y no aguantas pasar ni un segundo más con ella, sin que le digas la verdad. Eso chico, eso sí es duro. -contesta él, con un tono irónico en su acento- Y, estoy seguro de que ese es tu caso, mi amigo.
-¿Cuál el mío? -dice Gerardo con un tono… no sé cómo definir lo, tal vez sea miedo, nervios, no lo sé-
–Si, el tuyo. Imagínate cuantos años de mi profesión, me obligaron a dar notas, reportajes y encabezados duros, realistas y verdaderos como para no darme cuenta de que te gusta esta bellísima chica.
- Gerardo ¿es eso cierto? – digo sin poder articular media palabra sorprendida-
No porque odie la noticia si no porque no puedo creer que le guste a Gerardo a mi mejor amigo del que estoy enamorada desde el día que nos conocimos y ahora gracias a un escritor de otra época que probablemente haya tenido varias experiencias en su otra vida venga ahora a decirme enfrente de él que le gusto.
-Anda dile que te gusta. -dice Hemingway-
-Es cierto Enia, tú me gustas y, comprenderé si me dejas de hablar…
-Nada de eso, Gerardo, esa indirecta fue también para mi, tú me gustas desde el kínder y con el tiempo me ido enamorando de ti. -confieso-
-¡Hay, bravo! Ahora todos sonrían, sean felices, tengan muchos hijos, cásense y vivan una vida juntos; Solo que, ojala a ustedes no les pase como le paso a Pablo Picasso.
Vivió solo por ser un, ser un, pues ser Pablo Picasso. Jajaja si Gertrude Stein estuviera aquí les diría que su relación seria como lo son todas al principio, pero cuando ya llevan un tiempo juntos el amor se acaba y cada quien termina por lados distintos, pero en fin... No hay que hablar de eso.
-Si, jeje no queremos adelantarnos al futuro, gracias. Por cierto ¿como es Gertrude Stein en el siglo XX?
-Jajaja prefiero llamarla La edad de Oro, es mi época favorita. Ahí conocí a varios artistas que se convirtieron en mis amigos, y se empezó a crear la "Generación Perdida". Y, Stein pues ya esta vieja, tu sabes se le notan las arrugas, y no quiero hablar acerca de su carácter.
-Ok. –contestamos Gera y yo al unísono-
-Hay que románticos. Pero bueno. Jóvenes yo me retiro, ya que tengo algo muy importante que hacer al levantarme, y ya desperdicie la mitad de mi día aquí y no ha habido nada de acción para sorprenderme.Así que... Hasta luego madame y... tu chico, como quiera que te llames.
Y fue así como empecé a seguirlo con la mirada, mientras se alejaba cada vez más de nosotros sin dejar rastro alguno. Cerré los ojos para ver si no me estaba volviendo loca, o por si acaso estaba soñando, pero no. Hemingway vino a mi época, y para ser sincera es mucho mejor persona de lo que parece, a pesar de que según el, es un alcohólico.
Todo era real, Gerardo a mi lado, yo a su lado mirándolo y examinando su cara con admiración. En fin... puede que Hemingway tenga razón en algunas cosas: si dos personas se aman no puede haber un final feliz… sin embargo Gerardo y yo hemos discutido por cosas sin sentido, pero jamás por algo extremo. El es muy lindo y amable, y por esa razón, casi no existen peleas entre nosotros.
–Qué día tan lindo, conocí a mi ídolo. Y casualmente, a la persona que le gustó, resulto ser que también me gusta.
–Claro. -le contesto-
Ya estando lejos de Hemingway. Oí que Gera me dijo:-Oye, no se puede quedar aquí. Osea, solo ve, ya te esta coqueteando, y tu que vas y le pides una foto.
-Si lo sé, sabía que en su tiempo era un seductor pero jamás imagine cuanto. Y la foto en que te molesta, sabes que me encanta Hemingway y no por una foto quiere decir que me voy a casar con él ¿sabes? Por el amor de Dios. Y es más, él no se quiere ir.
-Ya te diste cuenta que tan seductor puede llegar a ser. Y no me refería a que te cases con él, si no a que... tenemos que hacer que se valla ¿OK?
- ¡Uy!, ¿Pero a ti que mosca te pico ahora, eh? Tranquilo solo hay que tratarlo, se amable ¿si? Gera... no entiendo tu actitud, tú no eres así.
Caminamos juntos hacia la mesa en la que estábamos sentados y si, ahí seguía Hemingway. Para ser sincera no se que es lo que le molesta a Gerardo de Hemingway. Si Hemingway es una de las pocas personas más sabias que conozcó, de las más realistas y de las más objetivas, por cierto. No voy a desperdiciar ni un solo momento, solo porque a Gerardo no le caiga bien. ¡Por favor!
-¿Y, qué? ¿tu amigo ya te convenció para que me lleven de vuelta a mi época?
-Eh...Oye me gustaría saber un poco más de tu vida.
No se, me llamas mucho la atención y la verdad es que te admiro mucho, te gustaría... platicar me acerca de ¿Cómo es tu vida?
-Aja. Pues es lo de siempre: Alcohol, mujeres, decepciones, tragedias, amores, dolor, etc. La verdad es que te agradezco que me admires demasiado.
–Wow y se podría saber, ¿Qué escribes ahora?
-es fascinante poder hablar con un escritor tan importante del siglo XX. Jamas imagine hablar con el escritor que me llena de tanta inspiración.
-Disculpa.
Pero no me gusta compartir acerca de mis historias, hasta que ya halla terminado de escribirlas. Ademas no a cualquiera se las enseño.
-Lo siento. -Oh por el amor de Dios, que vergüenza. Y... lo peor, es que fué´con Hemingway-
-Tranquila. Me vas a seguir preguntando acerca de mi vida o que se te pasa por la cabeza.
- Lo siento creía que te incomodaba…
-Yo sí quiero preguntarte algo- dijo Gerardo- solo rezo por que no valla a preguntar algo incomodo.
–Valla, hasta que al fin te dignas a dirigirme la palabra. Bien, pregunta lo que quieras.
-¿Cómo fue tu infancia?-
Hemingway lo miro con una sonrisa malévola. -Un asco. Que te puedo decir fui el más pequeño de los hijos pero el primer varón de Clarence y Grace Hemingway. Nos fuimos a vivir con mi abuelo el padre de mi madre, con el tiempo empecé a odiar mi nombre no se, quería usar la lógica de llamarme Ernesto y no Ernest. Luego de todo ese berrinche nos mudamos hacia una casa de siete habitaciones en un, barrio respetable con estudio de música para mi madre y consultorio médico para mi padre. Luego de un tiempo cuando ya era adulto empecé a sentir un sentimiento más profundo del que ya sentía de pequeño por mi madre, ese era el Odio.
- ¡Que duro!- dice Gerardo mientras yo lo miro con una mirada de desaprobación-
-Jajaja parece duro pero no lo es. ¿sabes lo que sí es duro realmente? Duro, es sentir algo por alguien y no expresarlo, mientras la verdad te carcome por dentro, y no aguantas pasar ni un segundo más con ella, sin que le digas la verdad. Eso chico, eso sí es duro. -contesta él, con un tono irónico en su acento- Y, estoy seguro de que ese es tu caso, mi amigo.
-¿Cuál el mío? -dice Gerardo con un tono… no sé cómo definir lo, tal vez sea miedo, nervios, no lo sé-
–Si, el tuyo. Imagínate cuantos años de mi profesión, me obligaron a dar notas, reportajes y encabezados duros, realistas y verdaderos como para no darme cuenta de que te gusta esta bellísima chica.
- Gerardo ¿es eso cierto? – digo sin poder articular media palabra sorprendida-
No porque odie la noticia si no porque no puedo creer que le guste a Gerardo a mi mejor amigo del que estoy enamorada desde el día que nos conocimos y ahora gracias a un escritor de otra época que probablemente haya tenido varias experiencias en su otra vida venga ahora a decirme enfrente de él que le gusto.
-Anda dile que te gusta. -dice Hemingway-
-Es cierto Enia, tú me gustas y, comprenderé si me dejas de hablar…
-Nada de eso, Gerardo, esa indirecta fue también para mi, tú me gustas desde el kínder y con el tiempo me ido enamorando de ti. -confieso-
-¡Hay, bravo! Ahora todos sonrían, sean felices, tengan muchos hijos, cásense y vivan una vida juntos; Solo que, ojala a ustedes no les pase como le paso a Pablo Picasso.
Vivió solo por ser un, ser un, pues ser Pablo Picasso. Jajaja si Gertrude Stein estuviera aquí les diría que su relación seria como lo son todas al principio, pero cuando ya llevan un tiempo juntos el amor se acaba y cada quien termina por lados distintos, pero en fin... No hay que hablar de eso.
-Si, jeje no queremos adelantarnos al futuro, gracias. Por cierto ¿como es Gertrude Stein en el siglo XX?
-Jajaja prefiero llamarla La edad de Oro, es mi época favorita. Ahí conocí a varios artistas que se convirtieron en mis amigos, y se empezó a crear la "Generación Perdida". Y, Stein pues ya esta vieja, tu sabes se le notan las arrugas, y no quiero hablar acerca de su carácter.
-Ok. –contestamos Gera y yo al unísono-
-Hay que románticos. Pero bueno. Jóvenes yo me retiro, ya que tengo algo muy importante que hacer al levantarme, y ya desperdicie la mitad de mi día aquí y no ha habido nada de acción para sorprenderme.Así que... Hasta luego madame y... tu chico, como quiera que te llames.
Y fue así como empecé a seguirlo con la mirada, mientras se alejaba cada vez más de nosotros sin dejar rastro alguno. Cerré los ojos para ver si no me estaba volviendo loca, o por si acaso estaba soñando, pero no. Hemingway vino a mi época, y para ser sincera es mucho mejor persona de lo que parece, a pesar de que según el, es un alcohólico.
Todo era real, Gerardo a mi lado, yo a su lado mirándolo y examinando su cara con admiración. En fin... puede que Hemingway tenga razón en algunas cosas: si dos personas se aman no puede haber un final feliz… sin embargo Gerardo y yo hemos discutido por cosas sin sentido, pero jamás por algo extremo. El es muy lindo y amable, y por esa razón, casi no existen peleas entre nosotros.
–Qué día tan lindo, conocí a mi ídolo. Y casualmente, a la persona que le gustó, resulto ser que también me gusta.
-Te quiero, y siempre
te querré, Enia-
-Y yo te quiero a ti Gerardito y nada podrá separarme de ti. -le aseguro-
Al parecer este día no solo fue grandioso, si no también divertido y sobre todo muy especial. Un día que jamás olvidare no solo porque Gera y yo somos novios, si no porque conocí a Hemingway, fue maravilloso pasar un rato con él.
Sin embargo, ¿Quién iba a decir que Ernest Hemingway, viniera a nuestra época y nos dé lecciones de amor?
-Y yo te quiero a ti Gerardito y nada podrá separarme de ti. -le aseguro-
Al parecer este día no solo fue grandioso, si no también divertido y sobre todo muy especial. Un día que jamás olvidare no solo porque Gera y yo somos novios, si no porque conocí a Hemingway, fue maravilloso pasar un rato con él.
Sin embargo, ¿Quién iba a decir que Ernest Hemingway, viniera a nuestra época y nos dé lecciones de amor?
Enia Cristal Zavaleta Castañeda 2°"A"

Muy buena lectura, es interesante que jovencitos se sigan interesando en este tipo de lecturas, son muy bellas y dejan mucho que imaginar... Sigue así mi niña...
ResponderEliminarDisculpa siempre quise saber de donde salió esa frase de " si dos personas se aman, no pueden ser feliz" es de algún libro o solo cito la frase el? Por favor me podrías ayudar con eso
EliminarExcelente escrito,muy apropiado para que los adolescentes de tu edad puedan adentrarse más a la lectura, sigue así... muchas felicidades!! .
ResponderEliminarMuy interesante por cierto.😃
Felicidades es una lectura interesante
ResponderEliminarFelicidades es una lectura interesante
ResponderEliminarque linda crónica inspiradora jeje que bueno que la hiciste de hemingway igual lo admiro, muy buena crónica
ResponderEliminarMe gusto mucho tu crónica c: dan ganas de leer más de Ernest, tiene muy buena lectura, te hace leer del principio al final <3 muy buena crónica <3.
ResponderEliminarMe gusto como narraste todo los sucesos buena colocacion de puntos asi facilita la lectura felicidades Enia
ResponderEliminarMe gusto mucho tu redacción,sigue asi
ResponderEliminarEy felicidades !!! me encanto tu crónica aunque al principio no la quería leer jeje. después me tienes que enseñar a hacer una.
ResponderEliminarOye amiga pero que bonita cronica, jaja lo mejor es que es de Hemingway <3 sigue así... :) P.D. que bonita redacción
ResponderEliminarTiene excelente historia, mucho dialogo y menos explicación... Me encanta :)
ResponderEliminar