martes, 10 de mayo de 2016

Medio día en Montgomery

 Mi nombre es Dafne, y estoy apunto de pasar a 3º de secundaria. De regalo de cumpleaños mis padres me dieron un viaje al lugar donde yo quisiera, por lo que elegí ir a la ciudad de Montgomery, Alabama, porque es una ciudad muy bella y tiene cercanía al mar, claro además de ser la cuidad natal de una de mis novelistas favoritas, Zelda Fitzgerald. Mi vuelo sale hoy 29 de abril del 2016 a las 4:00 P.M y estoy muy emocionada.

Mientras esperaba en el aeropuerto, comencé a leer nuevamente  A Este Lado del Paraíso, la primera novela de Zelda. Minutos antes de subir al avión envié un mensaje a mi madre.

Después de unas hora de vuelo el cielo se oscureció y pude observar las estrellas que me hicieron recordar que pronto llegaría mi destino. Al momento de aterrizar la emoción me sobresaltó una vez más.
Tengo un amigo llamado Matteo que iba conmigo a la escuela, pero por causas de trabajo de su padre se tuvo que venir a Montgomery a vivir, por lo que me recomendó un hotel buenísimo para hospedarme. Se llama: "Renaissance", y está ubicado en el centro de la ciudad. Pedí un taxi y le dije que me llevara al hotel. Mientras avanzábamos estuve observando el paisaje, estaba genial, me alegro de haber escogido este lugar.

Llegamos al hotel como en 12 minutos creo, tal vez fue más pero se me pasó demasiado rápido el transcurso. Bajé del taxi, tomé mis maletas y entré al hotel. La recepcionista me dio mi llaves y entré en elevador. Cuando llegué a mi habitación, ni siquiera la observé, estaba demasiado cansada y corrí directo a la cama.

Desperté al ver los destellos de sol que entraban por mi ventana. Salté de la cama y fui a bañarme, tenía tantas cosas que conocer en este lugar así que me di prisa.Me puse uno de mis vestidos favoritos, me peiné y maquillé, tomé mis cosas y antes de irme quise darle un pequeño vistazo a la habitación desde la puerta. Era enorme para una sola persona, ni siquiera mi cuarto en casa era tan grande.

El día estaba tan bonito que decidí caminar hasta un pequeño parque en donde quedé de verme con mi amigo Matteo para que me mostrara algunos lugares. Conocí la librería y el museo de Rosa Parks, estaba muy padre. Matteo decidió invitarme un helado y fuimos a la heladería que estaba a unas cuadras de mi hotel. Mientras Matteo compraba su helado yo esperaba en la acera y observaba los coches, vi la hora y eran las 12:00 P.M. De pronto,capté a alguien que me estaba mirando. Era idéntica a Zelda Fitzgerald, aunque llevaba unas gafas de sol y un sombrero, pero sabía que no podría ser ella porque ella murió en Asheville en 1948.

Continué mirándola y ella hizo lo mismo, no podía evitar pensar que era igualita a Zelda y de repente Matteo interrumpió mis cavilaciones.
-¿Sucede algo? -preguntó Matteo.
-No, no todo está bien- le respondí.
-Está bien, entonces ¿nos vemos mañana?
-¿Te molestaría si mañana voy a conocer por mi cuenta?- le pregunté.
-No para nada,pero si te pierdes háblame.
-¡Vale! Gracias.
-Bien, nos vemos- se despidió.
-Adiós- me despedí.
Nos dimos un beso en la mejilla y se fue. Voltee de nuevo al otro lado de la calle y todavía me estaba observando, así que decidí cruzar y hablar con ella. Se dio cuenta de lo que iba yo a hacer y empezó a caminar a tal velocidad que tuve que comenzar a correr, la seguí hasta un pequeño callejón y decidió detenerse. Decidí acercarme un poco para poder hablar con ella, no pareció importarle y dejó que me acercara lo suficiente. Se retiró las gafas y el sombrero y me quedé en shock al ver que era... que era idéntica a la Zelda.
Ella rompió el silencio primero:
-Hola soy Zelda Fitzgerald, tu debes de ser Dafne. Un gusto- se presentó.
-Pero ¿Como...?- no pude terminar la pregunta, porque me interrumpió. 
-¿Cómo es que estoy aquí en el futuro, bueno tu presente? vine del pasado, tú me trajiste.
-¿Yo te traje? pero ¿Cómo?-
-Tú deseabas que estuviera en tu presente, bueno aquí estoy, aprovéchame porque no voy a estar aquí por mucho tiempo.
-¡Wao! quien lo diría.
-Pero aguarda solo tu me vas a conocer, no puedes presentarme a nadie. Te daré los consejos que quieras, sé que quieres estudiar literatura...
-¿Y como sabes eso?- le pregunté.
-Querida, fui enviada para ayudarte, así que si te voy a ayudar debo saber en lo que te voy a estar aconsejando.
-Okay, sabes, no me siento muy cómoda estando aquí ¿podemos regresar a mi hotel?
-Claro, vamos.

No me podía creer lo que me estaba pasando, era más que obvio que iba a aprovechar todo esto. Caminamos en silencio, entramos en el hotel y creo que pude percibir un pequeño comentario que sonaba como: "¡Wao! Este hotel ha tenido su avance, es fabuloso" pero no sé si escuché bien, pudo haber sido mi imaginación. Ya en el elevador decidió hablar.

-Increíble hotel que elegiste, ¿sabes? este hotel era una facha en mis tiempos.
-Sí, ya lo creo.

Se abrió el elevador y no comentó nada más hasta que llegamos a mi habitación. Ella no dejaba de observar todo a su alrededor, todo esto era distinto a lo que ella había podido experimentar en sus tiempos. Ordené unas bebidas y tomamos asiento y de nuevo comenzó la plática.
-Esto es un poco distinto ¿no?
-La verdad sí, esto ha cambiado bastante desde la ultima vez que estuve aquí.
-Ya me imagino, pero todo tiene que avanzar, quien sabe tal vez dentro de unos años o décadas se hagan los autos voladores.
-Y yo desde luego quiero observar eso.
-Oye ¿puedo hacerte unas preguntas? quiero aprovechar el tiempo que tengamos juntas, conociéndote.
-Está bien.
-¿Qué tal la adolescencia? digo es la etapa mas difícil de todas, algo a de haber ocurrido.-
-Pues en ésta etapa yo no me interesaba demasiado en ser novelista,me interesaba la danza, tanto que terminé siendo la estrella de los recitales de ballet y en los eventos élite del club de campo en los que participaba. ¿sabes? Poco tiempo después de terminar la preparatoria conocí a Scott en un baile del club, pero quedé poco impresionada con él porque no había mucha afinidad entre nosotros.Todo empezó con un simple coqueteo y después comenzó a enviarme cartas todas la semanas,era como si mantuviéramos una relación a distancia,aunque él sabía que yo salía con otros. Jaja, quien diría- me contó.
-¿Y tu primer novela? que por cierto es mi novela favorita.
-¡Oh! ¡Gracias qué linda! Pues mira, la casa editora Scribner's Sons aceptó publicar mi novela el 20 de marzo de 1920 y Scott al enterarse de eso me telefoneo lo mas rápido que pudo y acepté viajar a Nueva York para casarme y vivir con él...

El tiempo se me pasó tan rápido nuevamente que cuando observé el reloj ya eran las 11:00 P.M ya ahí fue cuando cortamos la conversación y acordamos en vernos mañana al otro lado de la calle para ir a tomar algo y seguir charlando. Era divertido poder conocer a tu escritora favorita. 15 minutos después de que se fuera, me puse mi pijama y me fui a dormir.
Al día siguiente, estuvimos charlando de su matrimonio y todo el rollo, me contó que debido al estrés de su relación, el aumento en el alcoholismo de Scott y la inestabilidad de ella fueron los causantes de que en 1930 fuera admitida en el sanatorio Sheppard Prattsanatorium en Towson, Maryland, donde fue diagnosticada con esquizofrenia (aunque según los académicos lo más probable es que tuviera un trastorno bipolar).
Pasamos algunos días juntas,en los que ella me iba dando algunos consejos para lidiar con la literatura. Salimos, conocimos hasta que llegó el ultimo día.
Zelda me pidió que fuera al callejón en donde comenzó todo, ese día.Y lo único que dijimos fue
-Oye, Gracias-
-¿Por qué?
-Por darme una de las mejores semanas.
-Yo creo que la situación es al revés
-Jaja, tal vez. te voy a extrañar, pero no lo olvides: cuando veas autos volar llámame.
-Jaja, dudo que se me olvide.
-Adiós amiga y gracias.
Las dos sonreímos y nos abrazamos y en un parpadeo... se había ido. ¿Saben? ella fue la única que supo que me gustaba Matteo y me estuvo ayudando para que estuviéramos juntos y ahora somos novios. Matteo y yo decidimos regresar a Veracruz para poder estar juntos. Esta ha sido la mejor experiencia que pude haber tenido y me llevaré este lindo recuerdo conmigo.
En mi opinión ella se me hizo una persona particularmente interesante, aunque con algunos problemas.

 

Traducción: Nadie ha medido, ni siquiera los poetas, cuánto el corazón puede contener.

Dafne Amairani Pérez Altamirano

   2º "B"

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